martes, 13 de diciembre de 2016

Estado de las Ciencias Sociales en la Región Sur-Sureste 2016: Yucatán, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco y Veracruz

Estado de las Ciencias Sociales en la Región Sur-Sureste
Yucatán, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco y Veracruz
Informe sobre las Ciencias Sociales en México 2016
Consejo Mexicano de Ciencias Sociales (Comecso)
Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT)
PARTE I





Región Sur-Sureste
La región Sur-Sureste comprende los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Por:
Esteban Krotz
Profesor-Investigador, Unidad de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Re­gionales, Universidad Autónoma de Yucatán.

María Alejandra Rimada Barragán
Tesista de la Licenciatura en Antropología Social de la Facultad de Ciencias Antropoló­gicas de la Universidad Autónoma de Yucatán.
   


En este artículo se presenta una visión de conjunto sobre el estado de las ciencias sociales en la región Sur-Sureste(46). La región de referencia es idéntica a la región correspondiente de la Asociación Nacional de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y comprende las siete entidades federativas Campeche, Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

En el primer apartado de lo que sigue se intenta una sucinta caracterización de la región. Luego se presentan los principales datos sobre instituciones y programas de educación superior y de investigación académica en las diversas ciencias sociales que se están desarrollando actualmente en la región. En el tercer apartado se analizan algunas perspectivas acerca de la docencia y la investigación académica en ciencias sociales en el Sursureste, las cuales, en parte, retoman, refuerzan y concretizan elementos discutidos en las diferentes reuniones del proyecto nacional, y, por otra parte, aportan elementos adicionales desde la particularidad regional del Sursureste.

(46) Este subproyecto se llevó al cabo en la Unidad de Ciencias Sociales del Centro de Investigaciones Regionales de la Universidad Autónoma de Yucatán y su desarrollo se benefició de la participación previa de su coordinador en el proyecto nacional “Antropología de la antropología”, coordinado conjuntamente con la Dra. Ana Paula de Teresa por encargo de la Red Mexicana de Instituciones de Formación de Antropólogos (RedMIFA) y cuyo informe final de 2012 puede consultarse en el portal-e de la RedMIFA (<https://redmifa.wordpress. com/2013/05/20/i-informe-proyecto-adela/>). Como complemento del presente estudio puede leerse el artículo “Las ciencias sociales en el Sur-Sureste mexicano: una aproximación panorámica” (Krotz, en prensa), ya que en él se ofrece más información sobre la región Sur-sureste, así como algunos de los datos contenidos en la segunda parte del presente estudio, se discuten varios factores adversos para las ciencias sociales observables en la región y se formulan varias ideas para una posible y deseable siguiente etapa de este proyecto de investigación. Algunos datos e ideas han sido adelantadas en la ponencia “Las ciencias sociales en el Sursureste de México: aproximaciones preliminares a un panorama general”, presentada al IV Congreso Nacional de Ciencias Sociales (Krotz y Rimada Barragán 2014) 

1. ALGUNOS DATOS PARA LA CARACTERIZACIÓN GENERAL DE LA REGIÓN
En la región Sursureste del país vive aproximadamente una quinta parte de la población nacional, casi 23 millones de personas. Sin embargo, este dato no permite ver las fuertes diferencias internas, ya que las siete entidades federativas que componen la región, ocupan los rangos 3 (Veracruz), 7 (Chiapas), 10 (Oaxaca), 20 (Tabasco), 21 (Yucatán), 26 (Quintana Roo), y 30 (Campeche) con respecto al número de sus habitantes. A menudo tampoco se tiene presente que en cuanto a superficie, dichas entidades federativas ocupan los lugares 5 (Oaxaca), 10 (Chiapas),11 (Veracruz), 18 (Campeche), 19 (Quintana Roo), 20 (Yucatán) y 24 (Tabasco), y en cuanto a densidad pro­media de población, los lugares 11 (Veracruz), 13 (Tabasco), 16 (Chiapas), 18 (Yucatán), 23 (Oaxaca), 25 (Quintana Roo) y 28 (Campeche).(47)


Fuente: INEGI, Censo de población y vivienda, 2010.

(47) Datos de 2010, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI); URLs: <http://www3.inegi.org.mx/sistemas/sisept/Default.aspx?t=mdemo148&s=est&­c=29192>,<http://cuentame.inegi.org.mx/monografias/default.aspx?tema=me>, <http:// www3.inegi.org.mx/sistemas/sisept/Default.aspx?t=mdemo11&s=est&c=17520>. 

Una de las características demográficas ciertamente más importantes de la región para la consideración de la situación de la educación en general y de la educación superior en particular en la región y en todo el país, la investigación de los fenómenos socioculturales y la reflexión sobre la sociedad y las culturas, es la fuerte presencia de las culturas de origen étnico en la región, el peso social de las relaciones entre los diversos pueblos indígenas que habitan en ella y de las relaciones entre éstos últimos y los sectores poblacionales no indígenas de las entidades federativas de la región y la nación.

Un indicador clave de esta diversidad cultural es la diversidad lingüística. La región Sursureste contiene más de la mitad (el 57%) de los mexicanos que hablan —casi siempre como hablantes nativos— una lengua indígena. Es decir, alrededor de tres millones ochocientas mil personas hablan o entienden, exclusivamente o además de la lengua castellana, alguna de las 68 lenguas oficialmente reconocidas en el país(48); Chiapas, Oaxaca, Quintana Roo, Veracruz y Yucatán, se encuentran entre las primeras diez entidades federativas con más hablantes de alguna lengua americana originaria. Pero de una manera semejante como el concepto de “indio” ha sido caracterizado como “una categoría de la situación colonial” que no permite apreciar las particularidades de ninguna cultura indígena, porque solamente se le define “por contraste con la cultura dominante” (Bonfil 1972:107), también el vocablo “lengua indígena” ha ocultado a menudo las diferencias entre las lenguas indígenas.
Las entidades federativas de las regiones más llamativas con respecto a la diversidad lingüística son Chiapas, que cuenta con 11 “agrupaciones lingüísticas “pertenecientes a dos familias lingüísticas, y Oaxaca, que cuenta con 12 “agrupaciones lingüísticas” pertenecientes a cuatro familias lingüísticas distintas. Otra situación llamativa es la fuerte y casi exclusiva presencia del maya yucateco en toda la Península de Yucatán, que ha sido una y otra vez el punto de partida para la exigencia de un bilingüismo oficial en dicha área.

En el estudio previo mencionado (Krotz, en prensa), se caracteriza la región Sursureste además de por el rasgo que se acaba de mencionar en el párrafo anterior, en términos de siete elementos más, todos relacionados directamente con la situación y las perspectivas de la docencia universitaria y la investigación científica en los diferentes campos de las ciencias sociales, tomando como base datos estadísticas oficiales y procesos sociales recientes ampliamente conocidos. Estos elementos son los siguientes:

(48) Cálculo hecho con base en el Catálogo de las Lenguas Indígenas Nacionales: varian­tes lingüísticas de México con sus autodenominaciones y referencias geoestadísticasde 2008; URL:<http://www.cdi.gob.mx/lenguamaterna/catalogo_lenguas_indigenas_mexi­co_2008.pdf>. 

a.
La fuerte desigualdad socioeconómica tanto interna como con respecto a los promedios nacionales, y que se expresa en la cifra de 4.5 millones de habitantes en pobreza extrema (aproximadamente un tercio de la población nacional en esta condición). Tal desigualdad se exacerba con respecto a la población indígena y, más aún, con respecto a la población indígena que vive en zonas rurales. Un reciente estudio sobre la atención materno-infantil resume de esta manera la situación que evidentemente tiene efectos severos —incluso físicos— directos sobre las posibilidades y condiciones educativas de estos segmentos poblacionales y especial aunque no únicamente sobre las mujeres: “Las poblaciones indígenas tienen una presencia notable, principalmente a nivel rural; sin embargo, tienen menor acceso a todo tipo de servicios, incluyendo los de sa­lud, y presentan los perfiles sociodemográficos, socioeconómicos y epidemiológicos más diferenciados y desfavorables que el resto de la población” (Sesia y Sachse 2015: 75-76).49 Según reveló en un foro realizado en 2011, un alto funcionario de la Secretaría de Educación Pública federal con respecto a la población indígena, el “76% vive en situación de pobreza multidimensional (de acuerdo con la definición del Coneval); 98% de localidades con presencia indígena constituyen contextos de alta o muy alta marginación; la tasa de analfabetismo es tres veces más alta que la media nacional y sólo 2% o 3% de la pobla­ción tiene educación en nivel superior”.(50)

b.
La situación de la escolaridad formal general que es, con excepción de la situación mejor en Quintana Roo, en toda la región igual o inferior a la media nacional, siendo desde hace tiempo las entidades federativas de Chiapas y Oaxaca, coincidentemente con su alto porcentaje de población indígena y de migrantes, los casos regionales más conflictivos ampliamente presentes en las noticias periodísticas nacionales acerca del tema. También son las dos entidades federativas acerca de las cuales se han publicado las noticias más tremendas sobre el estado de las instalaciones escolares.


(49) En este mismo sentido, reporta María Teresa Rodríguez (2009: 192-193) para el caso de Veracruz que “la Dirección General de Educación Indígena atiende niños de doce grupos lingüísticos, pero señala la escasa preparación de los maestros indígenas, el racismo hacia la población indígena y el escaso apoyo infraestructural y presupuestal como causas del bajo aprovechamiento escolar —el cual significa evidentemente una hipoteca poco aten­tida y consciente de esta parte de la población.” 


(50) Ver la noticia periodística: <http://noticias.universia.net.mx/en-portada/noticia/ 2011/06/21/838661/solo-2-indigenas-llega-universidad-sep.html>. 



c.
La importancia de las actividades turísticas en la región, donde, aparte de elementos climáticos y geográficos, justamente las herencias de la milenaria presencia indígena en la región constituyen el foco de atracción: la agricultura y el cuidado de los bosques, la arquitectura y las artesanías, la gastronomía y la vestimenta, la religión y las festividades con sus bailes y su música —aunque es vergonzoso que esta situación no se refleje en su participación en los beneficios económicos generados por la actividad turística, la cual sigue siendo una de las principales fuentes de divisas del país y una de las más importantes fuentes de empleos formales e informales.

d.
La situación fronteriza, ya que dos de los tres países vecinos de México se ubican en el Sursureste. Aunque el largo de las fronteras con Belice y Guatemala suma apenas una tercera parte de la frontera lineal con Estados Unidos, se trata de áreas de interacción económica, social y cultural que bien podrían convertirse en auténticas puertas o puentes desde y hacia el Caribe y hacia Centroamérica. Sin embargo, lo que marca esta situación fronteriza es, aparte de los flujos migratorios, ante todo, la presencia de actividades extractivas de todo tipo y realizadas contra muchas resistencias locales e inclu­so regionales, en parte cobijadas por el poco transparente “Proyecto Mesoamericano” y, cada vez más, por la función impuesta de contención de la transmigración sur- y centroamericana (e incluso caribeña) hacia Norteamérica.(51)

e.
La migración interna e internacional de habitantes de la región es otro fenómeno que signa fuertemente la población de todas las entidades federativas del Sursureste, lo que tiene evidentemente efectos sobre las estructuras sociales, las actividades económicas, la identidad étnica y nacional, los universos simbólicos, los procesos de comunicación y educativos en todos sus niveles. Un caso particularmente impactante en varias partes de la región ha sido durante casi dos décadas la presencia de millares de refugiados guatemaltecos.(52)

f.
Las transformaciones religiosas en la región han sido notables en las últimas décadas. De ellas hay que destacar, por una parte, las acciones del segmento conservador actualmente hegemónico en el obispado mexicano en contra de estrategias pastorales y organismos eclesiales identificados con la teología de la liberación, los cuales han estado particularmente vivos y creativos en algunas partes de la región, y, por otra parte, el fuerte avance de iglesias y organizaciones religiosas pro­testantes o evangélicas en toda la región, en ocasiones acompañado por conflictos sociales y políticos locales.


(51) Las denuncias con repercusión internacional durante los últimos años, hechas por o en torno a la admirable labor de organizaciones tales como “Las patronas” en Veracruz, “Los Hermanos en el Camino” en Oaxaca, “La 72” en Tabasco, diversos refugios para migrantes centroamericanos en Tapachula (a lo que se agregan situaciones relacionadas con la per­sistente llegada de cubanos a las costas de Quintana Roo) contrastan vivamente con la hospitalidad local observada durante mucho tiempo en varios estados de la región, por ejemplo, para con los refugiados de la guerra civil guatemalteca. 


(52) Ver para esto Fernández 1991-1992 y Ruiz 2012. 




g.
Finalmente hay que tomar en cuenta que la región ha sido la cuna de algunos de los más importantes movimientos sociales del último cuarto de siglo en el país, siendo la rebelión neozapatista en Chiapas el más notorio a nivel nacional e internacional, continuado y de mayores consecuencias para el país entero.(53) Pero también hay que mencionar la larga secuencia de movimientos sociales en Oaxaca,(54) desde la Coalición Obrera, Campesina, Estudiantil del Istmo (COCEI) hasta la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), y desde el logro de una legislación electoral municipal por usos y costumbres única en el país(55) y las controversias constitucionales promovidas por numerosos municipios indígenas en contra de las reformas constitucionales en materia de derechos y cultura indígena, hasta las recientes movilizaciones relacionadas con proyectos eólicos y mineros impulsadas por poderosas empresas transnacionales. Otro ejemplo son las recientes acciones contra la implantación de cultivos genéticamente modificados en la Península de Yucatán.(56)

(53) De particular interés siguen siendo los análisis del movimiento zapatista y de sus for­mas de organización hechos por diversos estudiosos, entre los cuales destacan Pablo Gon­zález Casanova y Luis Villoro. 


(54) En este contexto hay que mencionar, especialmente en Oaxaca, los estudios realizados durante los últimos años por intelectuales indígenas, varios de ellos con formación en cien­cias sociales, sobre la comunalidad (una visión general la proporciona la tesis doctoral de Benjamín Maldonado Alvarado 2010; otra aproximación ofrece Érica González Apodaca para el caso del pueblo mixe, 2008) como una forma de Buen Vivir que contrasta con la forma de vida promovida a través del sistema escolar oficial público y privado, los medios de difusión masiva y el aparato político-administrativo nacional. Una forma ya famosa de expresar la contraposición de estos dos modelos de sociedad es el binomio, cuya segunda parte ha estado inundando recientemente las instituciones universitarias en todo el país, que ha sido expresado así: “somos compartencia, no competencia” (Martínez Luna 2009:17). 



(55) Para un estudio crítico acerca de este proceso en el Estado de Oaxaca que concentra casi la cuarta parte de los municipios de México, véase La politica del gatopardo: multicul­turalismo y democracia en Oaxaca (Recondo 2007). 



(56) Recopilación de información sobre situaciones y acciones hecha por la organización yucateca defensora de derechos humanos “Indignación” (<http://indignacion.org.mx/tag/ transgenicos/>). 



2. INSTITUCIONES Y ENTIDADES DE CIENCIAS SOCIALES EN LA REGIÓN

El inventario de Instituciones de Educación Superior (IES) y Entidades Académicas de Ciencias Sociales (EACS) en las que se realiza docencia e investigación en ciencias sociales(57), arrojó un listado inicial de más de 500 EACS mismo que se depuró hasta llegar a un inventario de 351 EACS existentes en 231 IES. Debido a que en algunos casos las cédulas no tenían suficiente información para ser consideradas para el análisis, quedaron finalmente validadas 222 cédulas correspondiendo a igual número de EACS. Estas conforman el universo al que se refieren los cuadros y las gráficas(58) que siguen. Como se verá, la mayoría de tales cuadros y gráficas se centran en los programas docentes, que constituyen de hecho la principal presencia universitaria en la región.




A continuación se desmenuzan los principales resultados obtenidos a partir de la revisión del inventario de instituciones (IES) y de las cédulas correspondientes a las unidades básicas de las ciencias sociales (EACS) y se hacen breves comentarios en la mayoría de los cuadros y gráficas sobre aspectos particularmente llamativos.

La distribución de los 231 IES en la región hacen ver que mientras que en Campeche la relación entre instituciones públicas y privadas es de uno a uno, en el resto de los estados la presencia de instituciones privadas es mucho mayor, hasta llegar al extremo de Veracruz, donde es de ocho a uno.

En toda la región, hay tres veces más instituciones privadas que públicas con programas de estudio o investigación en ciencias sociales.

Con respecto a las 351 EACS en la región, la distancia entre organismos públicos y privados disminuye, lo cual se debe a que en las universidades públicas usualmente hay más programas que en las privadas (gráficas 7.2 y 7.3).



Gráfica 7.2 Entidades Académicas de ciencias sociales por tipo y por estado
Fuente: Proyecto “Ciencias sociales en México: un enfoque regional” (Comecso-CONACyT-Foro Consultivo Científico y Tecnológico)


(57) Las Instituciones de Educación Superior (IES) se refieren a los niveles institucionales ma­yores o más complejos (correspondientes al nivel 1 en el inventario general del proyecto). Pueden contar con diferentes niveles en su interior: 2 (Sedes, Campus o Vicerrectorías), 3 (Divisiones, Facultades, Escuelas o Departamentos) o 4 (Entidades Académicas de Ciencias Sociales), pudiendo identificarse el nivel 4 con cualquiera de ellas o ser una subdivisión de ellas. Las Entidades Académicas de Ciencias Sociales (EACS) se definieron para fines del proyecto, de acuerdo con el manual correspondiente, como “las unidades organizaciona­les donde se realizan las actividades de investigación y/o docencia en ciencias sociales, generalmente agrupadas por área de conocimiento”. 


(58) Agradecemos la colaboración de la Br. Valeria Contreras Hernández en la revisión de los datos estadísticos y los cuadros y gráficas contenidas en el presente trabajo. 



En la región se ofrecen 309 programas de licenciatura, 185 programas de maestría y 50 programas de doctorado en ciencias sociales, siempre de acuerdo con la definición operacional establecida por el proyecto.

Los estados con mayor número de programas de licenciatura, maestría y doctorado son Veracruz y Chiapas, seguidos siempre por Yucatán.

Llama la atención no solamente que las instituciones privadas ofrezcan más del doble del número de programas de licenciatura ofrecidos por las instituciones públicas (gráfica 7.3), sino que esta relación se agudice con respecto a los programas de maestría (gráfica 7.4) y que también en el nivel doctorado (gráfica 7.5) haya más programas ofrecidos por instituciones privadas que por instituciones públicas en la región.

Gráfica 7.4 Programas de maestría por tipo de entidad académica y por estado



Pese a su número, es posible señalar una clara falta de formalidad de las instituciones y EACS privadas que se pone de manifiesto si se considera que solamente el 16% (28 instituciones) de las instituciones privadas que ofrecen programas de ciencias sociales, cuentan con reconocimiento por parte de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES); el restante 84% (148 instituciones) no cuenta con este reconocimiento.


Fuente: Proyecto “Ciencias sociales en México: un enfoque regional” (Comecso-CONACyT-Foro Consultivo Científico y Tecnológico)

Gráfica 7.6 Instituciones académicas privadas de educación superior en ciencias sociales por estado y reconocimiento FIMPES









































En cuanto a la antigüedad, es importante advertir que la multiplicación de instituciones privadas es relativamente reciente y que en muchas de ellas las ciencias sociales tienen poco tiempo de haberse incorporado. En general, la antigüedad promedio de las privadas es de la mitad del tiempo de las públicas y en una buena parte, las ciencias sociales se incorporaron al finalizar la década de 1990. Llama igualmente la atención que, en el caso de las públicas, el promedio de antigüedad de las ciencias sociales en la región sea de solamente 27 años (Cuadro 7.3). 






































Fuente: misma que en el cuadro 7.2. 


Como se explicó al inicio, el equipo central del proyecto validó el inventario de 351 EACS. Sin embargo, solamente 222 EACS, o sea, el 63% accedieron a participar en el llenado de las cédulas proporcionando su información. Las gráficas 7.7, 7.8 y 7.9 ilustran la manera en la que se comportaron las entidades de cada estado, según su participación en el estudio. 

En general el estado con mayor porcentaje de entidades que aportaron información fue Quintana Roo (con el 92%), mientras que de Tabasco, solo se obtuvieron datos del 50% de las entidades inventariadas. Para el caso de las públicas, Veracruz fue el estado con mayor proporción de participación (90%) y Yucatán el que menos participó en el estudio (38.9%). Finalmente, de Quintana Roo y Campeche se obtuvieron todas las cédulas de las entidades privadas (100%) y en menor medida las de Tabasco (42%). 


Gráfica 7.7 Porcentaje de participación total, EACS Sur-Sureste por estado 




Gráfica 7.8. Porcentaje de participación, EACS públicas 

Gráfica 7.9. Porcentaje de participación, EACS privadas 






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Observatorio Social y Económico de Yucatán (OSEY)
Por: C.P. Raúl Mendoza Alcocer

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